SiembraViva

¿Se le cayó el Carriel Don Diego? – Carta del CEO

Header WordPress

¿Se le cayó el Carriel Don Diego?
El sábado anterior, Don Julio, productor de la ciudadela en Santa Elena, soltó una de esas perlas de la sabiduría de los campesinos: ” Don Diego es que a aquél señor se le cayó el carriel cuando se le murió la mamá… apenas se está levantando”.
Inmediatamente me llegó la idea general de lo que significaba esa frase; que en efecto; el señor tuvo un duelo que le costó afrontar y seis meses después está saliendo de él. Sin embargo; todo el fin de semana me quedé con ese pensamiento: “Se le cayó el carriel”… Hp, cuántas veces se me ha caído a mi?
Los últimos seis meses; mejor dicho casi todo el último año ha sido difícil de afrontar, en particular como emprendedor; y debo aceptar que muchos días prefería seguir durmiendo; o mejor acostarme tan temprano como pudiera para no enfrentar los problemas y los retos que tenía en el día a día. Asumir las responsabilidad de malas decisiones es una cosa, pero recomponer el camino por esas malas decisiones es otra, vivir los ciclos cada vez más cortos del equipo de trabajo; la nueva competencia que llega al mercado; los imitadores; a quien decidimos imitar; la estrechez del flujo de caja, etc.
Ahora, en que momento los problemas te superan que para los ojos de los demás; y en efecto para los de uno mismo; llegues a un punto de decir: “mierda… se me cayó el carriel?”
El carriel, es el “bolso masculino” de los arrieros; es el lugar secreto donde se guarda el dinero; se guarda la identificación; se guarda la navaja…, se guardan las fotos de los más queridos; el amuleto que no puede faltar; es aquella herramienta que sigue a la persona en su travesía; y declarar que se le cayó; que se le perdió el carriel; puede significar:
  1. No solo que se quedó sin dinero; no solo que perdió su documentos de identidad; que probablemente perdió la herramienta que usaba para abrir puertas; para ajustar tornillos; para el palillo después de comer… Es decir; perdió lo que lo hacía ser esa persona!
  2. Es importante identificar en la expresión; que no es que se diga: “le robaron el carriel… se le perdió el carriel”… No; es muy claro “Se le cayó el carriel”… Es decir; no fue un efecto de los demás en nosotros; no fue el destino en sus relámpagos de suerte/ o mala suerte… fue que esa persona; en su caminar; en su día a día; dejó que se le cayera su carriel. Probablemente no se dio cuenta que las correas necesitaban un ajuste; o probablemente estaba tan triste por la muerte de un ser querido; como ocurrió con el amigo de Don Julio; que sin estar plenamente consciente; el carriel se le cayó.
Por último, la reflexión que planteo me lleva a hacer la última pregunta…. bueno, entonces si se me cae el carriel; ya sucedió, no lo vi llegar, etc… cómo lo vuelvo a levantar?
Y es aquí donde el ejercicio toma toda la relevancia. Asumamos, que si se le cayó el carriel a la persona; es porque estaba tan descuidado, tan deteriorado, es más… llevaba tanto tiempo sin hacer uso de lo que allí llevaba; que cuando se le cayó al suelo; en efecto el carriel no pudo contener todos los tesoros que allí se guardaban; así que sin lugar a dudas; si la persona quiere levantar su carriel: no hay de otra: Tiene que levantar objeto por objeto; limpiarlo, sacudirle el polvo; valorarlo; y nuevamente armar su carriel.
Por ejemplo; en el suelo quedaron las monedas y billetes que traía en su carriel. Pues señor@s; toca recogerlas del suelo; y así sea muy poco; aterrizar con claridad con cuánto dinero estás contando… probablemente se cayeron también las letras y los pagarés que guardaba en su carriel; pues tal cual. De la misma forma sumas las monedas con las que cuentas; asume con plena consciencia la deuda que tiene; reconociendo con honor y valentía, el préstamo que aquellas personas le hicieron, honorando esa confianza.  Deberá recoger la foto de su familia; y en ese momento deberá recordar el propósito inicial con el que partió ese camino; quería explorar nuevas tierras? quería visitar a un familiar querido? Recogerá su identidad y además de recordar su nombre; entenderá que hace parte de una sociedad; y que es decisión de él saber cuál será su rol en ella. Podrá recoger su navaja de mil usos; y recordar con gallardía lo útil que ha sido esta herramienta en momentos difíciles; y por fin; al recoger todos esos elementos en su carriel; ajustará las correas para evitar que, al menos, en el corto plazo; su carriel siga colgado de sus hombres.
El amigo de Don Julio, volvió a levantar su carriel. Yo creo que ya estoy ajustando las correas del mío…. así qué… por último, vale la pena que mires tus hombros… ¿Cómo está tu carriel?